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Preguntas

Preguntas que me hago al criar lejos.

Lo que he ido encontrando y lo que he vivido con mi hija, con los estudios que lo respaldan y lo que esos estudios no dicen.

Criar lejos y los abuelos

¿Cómo acerco a mi hij@ a sus abuelos si viven lejos?

Contándole quiénes son y qué significan para ti, incluso si ya no están con nosotros, no solo mostrándole su cara. Los estudios muestran que cuando un adulto recuerda junto al niñ@, con preguntas abiertas y detalles, el niñ@ guarda más de su propia vida y entiende mejor quién es. Yo lo llevo a mi familia que está lejos: sus historias, lo que les gusta, cuánto me importan. Y cuando se puede, que las videollamadas sean de ida y vuelta.

Lo que no dice

Los estudios se hicieron con mamás que viven con sus hij@s. Que funcione igual con la familia lejana es lo que creemos y vivimos, no algo que se haya medido.

Fivush, Haden & Reese (2006), Child Development · Reese & Newcombe (2007), Child Development

Mi hij@ ve a sus abuelos por videollamada, pero no logro que se conecte con ellos. ¿Por qué? ¿Es normal?

Es muy normal. Ver una cara no es lo mismo que sentirse cerca de alguien. Lo que más me ha ayudado es que del otro lado le respondan a lo que mi hija hace en ese momento, y que entre llamada y llamada sepa quién es esa persona: sus historias, lo que le gusta, lo que significa para mí. La llamada acerca más cuando ya hay algo que los une.

Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.

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¿Cómo le hablo de un familiar que ya no está?

Con naturalidad y con sus cosas concretas: cómo se reía, qué cocinaba, una frase que repetía. Que tu hij@ pueda decir «mi abuela hacía…» o «mi tío siempre decía…» le da a esa persona un lugar en su historia. Vale para los abuelos, los tíos o cualquier persona de la familia. No hace falta esperar a que pregunte: se puede empezar desde muy pequeñ@, igual que con quien está lejos.

Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.

Las videollamadas

¿Sirven las videollamadas para crear vínculo con los abuelos?

Sí ayudan, sobre todo cuando son de ida y vuelta. En un estudio, niñ@s de 12 a 25 meses que hablaron con una persona por videollamada en vivo, a la semana la preferían y la reconocían; con un video grabado, no. Otro estudio encontró que niñ@s de 2 años aprendieron palabras nuevas por videollamada en vivo, pero no con un video grabado. Lo que importa es que alguien del otro lado responda.

Lo que no dice

Midieron aprendizaje y preferencia en pocas semanas, no el vínculo a largo plazo con la familia. La videollamada ayuda, pero no lo sostiene todo sola.

Myers, LeWitt, Gallo & Maselli (2017), Developmental Science · Roseberry, Hirsh-Pasek & Golinkoff (2014), Child Development

¿Qué hago si mi hij@ no quiere hablar en la videollamada?

Nos pasa mucho. Una llamada depende de la hora, el ánimo y el cansancio, y muchas de esas cosas no dependen de nosotr@s. A mí me sirven las llamadas cortas, en un buen momento, y dejar que mi hija muestre lo que quiera: un dibujo, un juguete, su comida. Si un día no quiere hablar, está bien: mañana es otra llamada.

Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.

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La memoria y la herencia en los primeros años

¿A qué edad puedo empezar a contarle de su familia?

Desde muy pequeñ@. El cerebro forma la mayor cantidad de conexiones en los primeros años de vida. Y en un estudio, cuando a mamás de niñ@s de año y medio se les enseñó a conversar los recuerdos con más detalles, sus hij@s, a los tres años y medio, contaban recuerdos más ricos. Para mí, lo que hace la diferencia es cómo y cuánto se lo cuentas: en cada etapa nuestros hij@s pueden entender cosas distintas, y nos toca contárselo de la forma en que lo pueden absorber.

Lo que no dice

No dice que después sea tarde: el cerebro sigue aprendiendo toda la vida. Dice que estos años son un buen momento para empezar.

Huttenlocher & Dabholkar (1997), Journal of Comparative Neurology · Reese & Newcombe (2007), Child Development

¿Por qué le ayuda conocer la historia de su familia?

En un estudio con niñ@s y adolescentes, quienes sabían más de la historia de su familia (dónde crecieron sus abuelos, cómo se conocieron sus papás) mostraban mejor autoestima, menos ansiedad y más sensación de control sobre su vida. Creo que es porque así saben de dónde vienen y de dónde venimos, y cómo esas personas forman parte de nosotr@s y, por eso, también de ell@s. Les da sentido de pertenencia e identidad.

Lo que no dice

Es una relación, no una causa: no prueba que contar historias produzca esos resultados. Puede que las familias que cuentan más historias también sean distintas en otras cosas.

Duke, Lazarus & Fivush (2008), Psychotherapy

¿Cómo le cuento una historia para que se le quede?

Más que repetirla, la conversamos. Traer un recuerdo a la mente lo afianza más que volver a escucharlo, y los niñ@s recuerdan más cuando el adulto hace preguntas abiertas y suma detalles. En casa le pregunto a mi hija «¿te acuerdas de qué le gusta a la abuela?», y dejo que ella me la cuente de vuelta.

Lo que no dice

El estudio sobre recordar se hizo con estudiantes y textos, no con niñ@s. Lo usamos como un principio de cómo funciona la memoria.

Roediger & Karpicke (2006), Psychological Science · Fivush, Haden & Reese (2006), Child Development

¿Qué es «el amor que se hereda»?

Es la idea que da vida a Another Mom. Heredar, para mí, no es recibir algo y guardarlo: es contar, nombrar, transmitir. Es regar. El amor que se hereda es el que se riega a tiempo y sigue creciendo en los que vienen, aunque la familia viva lejos, o incluso si ya no está con nosotros.

Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.

Mi hij@ reconoce a sus abuelos en la videollamada, pero no los conoce. ¿Por qué?

Reconocer es saber que una cara existe. Conocer es saber quién es esa persona: qué le gusta, qué te enseñó, por qué importa. A mi hija la cara le llega por la videollamada o por una foto; lo demás lo vamos construyendo con historias que le cuento otra vez y que recordamos juntas.

Esto es lo que creo y vivo, no un estudio.

El amor que se hereda.

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